lunes, 24 de junio de 2019

¿Las fantasías sexuales logran estimular el deseo?


Las fantasías sexuales son una representación mental de temas relacionados con nuestra sexualidad, una capacidad que tenemos todos. Suelen aparecer en la pubertad y pueden estar presentes durante toda la vida. Asimismo, se pueden generar de manera voluntaria o involuntaria. Se trata de algo habitual y frecuente, sin depender de cuál sea nuestro género”, cuenta a CuídatePlus Héctor Galván Flórez, psicólogo clínico y sexólogo y director clínico del Instituto Madrid de Sexología.

¿Son diferentes para hombres y mujeres?

Tanto los hombres como las mujeres experimentan fantasías sexuales. “La temática de la fantasía sexual tiene que ver mucho con los gustos personales. Aun así, las fantasías sexuales más frecuentes en los hombres suelen estar relacionadas con: hacer un trío, mantener relaciones sexuales en espacios públicos, fingir con la pareja otro tipo de roles... Por otro lado, la mujer suele fantasear con temas como: estar con otra mujer, relaciones sexuales de dolor físico o de sumisión, sexo con desconocidos, con tener el control y dominar, etc.”, enumera el sexólogo.

Inspiración para las fantasías sexuales

¿De dónde viene la inspiración para estas fantasías? Se ha comprobado que las fantasías sexuales suelen estar acompañadas y vienen unidas a nuestro desarrollo sexual. En la misma línea, las fantasías sexuales están muy relacionadas con la información y educación sexual que hayamos tenido, la cultura, la idiosincrasia o nuestras propias experiencias sexuales. Y al igual que las personas, las fantasías también evolucionan, apareciendo otras nuevas.
Existe un sinfín de fantasías sexuales y de todo tipo, por lo que no se podría realizar una clasificación concreta. No existe un límite en nuestra imaginación. De todos modos, dice Galván, “en general, las fantasías sexuales más recurrentes giran, por una parte, con el fin de despertar nuestro deseo sexual, de excitarnos para el coito o al momento de la masturbación. Y por otro lado, surgen por aquello que resulta de alguna manera atractivo o llama especialmente la atención, como por ejemplo: posturas, roles, voyerismo, exhibicionismo, fetichismo, sadomasoquismo, homosexualidad, orgías, etcétera”.

¿Pueden provenir de sueños eróticos que se hayan tenido?

Cuando dormimos todos soñamos y, teniendo en cuenta que nuestra sexualidad es algo natural, es normal que tengamos sueños eróticos. “No es de extrañar que a veces soñemos con nuestras fantasías sexuales. De hecho, lo que soñamos no lo podemos controlar. Por lo tanto, puede que el sueño erótico que hemos tenido sea una respuesta a un deseo inconsciente subyacente o a una representación mental que nos resulta atractiva”, comenta el director clínico del Instituto Madrid de Sexología.

Una fórmula para estimular el deseo sexual cuando está bajo

A la pregunta de si las fantasías logran estimular el deseo sexual cuando está bajo, Galán responde afirmativamente y añade que por eso experimentar fantasías sexuales es algo sano. “Dejar volar nuestra imaginación en el plano sexual hace que aumente nuestra libido. Por consiguiente, genera también en nosotros excitación, una respuesta sexual y la posibilidad de vivir experiencias placenteras. De hecho, potenciar las fantasías sexuales es una de las recomendaciones -entre muchas otras- cuando una persona tiene bajo deseo sexual”.

Si llegan a convertirse en una obsesión

Las fantasías sexuales pueden convertirse en un problema cuando pasan al plano de la obsesión. Es lo que podríamos denominar una parafilia. El sexólogo advierte de que “en esos casos la persona solo encuentra placer sexual y solamente puede llegar al orgasmo cuando únicamente piensa o pone en práctica esta fantasía. En la misma línea, pueden afectar a las relaciones sexuales y de pareja, si no coinciden en el gusto y aceptación por parte de la pareja.
Es probable que un exceso de fantasías sexuales pueda deberse a un conflicto o carencia sexual, pero no es un factor determinante. “Puede ocurrir que nuestras fantasías sexuales sean debidas a una contradicción. Es decir, a un conflicto entre lo que solemos desear en nuestra vida diaria y aquello que nuestra mente genera. Podría tratarse también de deseos reprimidos que pueden ser vividos con malestar, vergüenza, miedo y culpabilidad. Además de ello, es cierto que en algunos casos pueden ser consecuencia de alguna carencia sexual, más comunes en personas sin pareja o que no tienen una vida sexual estable, satisfactoria y plena”, concluye Galván.




Fuente: cuidateplus

lunes, 10 de diciembre de 2018

Orgie gotas estimulantes para aplicar sobre el clitoris

Formulación exclusiva y revolucionaria de Orgie para Europa, que emplea materias primas de alta gama. ¡Un gotero con una fórmula increíble para sensibilizar el clítoris! Las Gotas de Orgasmo se deben aplicar directamente al clítoris, una o dos gotas son suficientes para estimular y aumentar el placer de la mujer, proporcionando momentos de placer extremo.

viernes, 5 de octubre de 2018

¿Por qué a algunas mujeres les cuesta más llegar al orgasmo?

La dificultad para alcanzar el máximo placer en las relaciones sexuales tiene que ver con factores psicológicos, fisiológicos, funcionales o farmacológicos.

 El mayor órgano sexual y erótico es el cerebro y el cuerpo solo es un facilitador para llegar al orgasmo. Lo dice la psicóloga y sexóloga Raquel Graña, quien recuerda que cada orgasmo es único y diferente, tanto como personas hay en el mundo, pero con un componente eminentemente "cerebral". 

Partiendo de esa base nos preguntamos entonces qué es lo que hace que les cueste más llegar al orgasmo a algunas mujeres. La experta asegura que pueden influir en la disfunción sexual femenina factores psicológicos, emocionales, fisiológicos, farmacológicos y hasta funcionales, que describe de este modo:
¿Por qué no tengo orgasmos?
  1. Factores psicológicos relacionados con la no comunicación. La falta de conexión, el escaso entendimiento a la hora de expresar los gustos personales, el reparto desigual de las tareas domésticas y los conflictos externos como el trabajo pueden afectar al deseo erótico, provocando aburrimiento y monotonía.
  2. Factores psicológicos relacionados con la ansiedad. El exceso de trabajo, el estrés, el insomnio, la falta de descanso y la obsesión por querer acabar cuanto antes o por pensar “no voy a acabar” pueden afectar negativamente. Si la persona pone el foco en un pensamiento negativo éste se acaba cumpliendo, pues no está prestando atención plena a la situación ni a las sensaciones del momento. Así, la impaciencia, la presión autoimpuesta y la timidez a la hora de expresarse pueden reprimir la sexualidad.
  3. Factores fisiológicos. Pueden existir malformaciones a nivel genital como por ejemplo falta de terminaciones nerviosas en el primer tercio de la vagina (es la parte con más nervios y considerada zona de más placer a nivel vaginal). Durante la menopausia puede producirse un orgasmo más débil o menos extasiante y también la diabetes puede influir en la vida sexual.
  4. Factores funcionales. Un estilo de vida sedentario o poco saludable, la ingesta de alcohol, tabaco o bebidas con gas, el escaso conocimiento del cuerpo y de los puntos con los que se obtiene (o se da) más placer, un suelo pélvico poco ejercitado o las actitudes negativas hacia el sexo influyen de forma decisiva.
  5. Factores farmacológicos: Los antidepresivos o ansiolíticos tienen como efecto secundario la dificultad para alcanzar el orgasmo.
Cómo acompasar cuerpo y mente para tener un orgasmo

El clítoris, fundamental

En el caso de las mujeres que sí alcanzan el orgasmo a través de la masturbación pero les cuesta más lograrlo en pareja, existen otras circunstancias que hay que tener en cuenta, según explica la experta. Raquel Graña argumenta que, puesto que la masturbación se centra en la zona del clítoris o en combinar el estímulo sobre clítoris y vagina, y no en actuar solo sobre esta última; es posible que algunas mujeres tengan más dificultades para alcanzar el orgasmo en pareja (si es un hombre) cuando las relaciones eróticas se focalizan en el coito y se deja al clítoris en un segundo plano. Así, aunque la sexóloga está convencida de que es posible tener orgasmos con cualquier parte del cuerpo, explica que resulta más difícil para una mujer alcanzarlo si no se le estimula su zona de placer principal, el clítoris, ya sea mediante masturbación, juguetes o sexo oral.
Técnicas para llegar mejor al orgasmo
  1. ¿Estás a lo que estás? La sexóloga aconseja que a la hora de mantener relaciones sexuales seamos conscientes del momento y nos centremos en estar en el "aquí y ahora". Olvidarse de problemas, preocupaciones o quehaceres suele costar pero es fundamental si se quiere disfrutar del sexo y alcanzar el orgasmo.
  2. Conoce tu cuerpo y el suyo. Aprende cómo reaccionan las distintas partes del cuerpo, tanto a través de una erótica global, en la que se acaricia, lame y chupa como también a través de una erótica centrada en los genitales. "Siempre recomiendo coger un espejo para ver la vulva y las diferentes partes. Y a las parejas les aconsejo que comiencen a acariciarse para ver en qué lugares les gusta más. También pueden utilizar un dildo o vibrador y ser conscientes de las reacciones al usarlo.
  3. Fortalece el suelo pélvico mediante ejercicios de Kegel pero también con bolas chinas como por ejemplo las Ovo. La experta las aconseja porque cuentan con dos pesos que permiten comenzar con el más ligero para después aumentarlo al ritmo de cada persona. Con ellas es posible ganar elasticidad, tonicidad y sensibilidad en la zona
  1. Olvida el 'sota, caballo y rey'. Prueba otras técnicas sexuales diferentes a las habituales. En el caso de las parejas, sería útil olvidarse de los coitos y centrarse en el resto del cuerpo, en su extensión, en la masturbación, en el sexo oral e incluso practicar otras actividades como las clases de baile en pareja, pues estas contribuyen a fortalecer el vínculo, también en el aspecto sexual, pues tal como indica la experta es posible aprender a soltar la cadera dando lugar a nuevos movimientos. 
Fuente: Mujerhoy.com

 

sábado, 1 de septiembre de 2018

Si eres hombre, también puedes entrenar el suelo pélvico


Los hombres, al igual que las mujeres, pueden entrenar su suelo pélvico. Expertos en la materia explican por qué merece la pena ejercitar esta zona de la anatomía masculina y en qué pacientes mejora, incluso, su calidad de vida.
En los hombres, el entrenamiento del suelo pélvico “estaría claramente más recomendado si van a someterse -o ya lo han hecho- a un tratamiento por patología pélvica (próstata, recto, colon…). También se puede observar beneficio en pacientes con dolor pélvico, problemas de erección o de eyaculación”. Así lo afirma Julio Fernández del Álamo, del Servicio de Urología de la Clínica Cemtro-ICUA, en Madrid.

En el caso de una cirugía prostática, “los pacientes deben ejercitar su suelo pélvico si las pérdidas de orina no se resuelven espontáneamente tras el primer mes o mes y medio”, puntualiza Carla Talens, fisioterapeuta especialista en Pelviperineología y responsable de la Unidad de Suelo Pélvico del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre (Valencia).

¿El suelo pélvico de los hombres es más fuerte que el de las mujeres?

“El suelo pélvico masculino no tiene por qué ser más fuerte que el femenino. El tono de base de la musculatura del suelo pélvico es individual de cada persona, independientemente del sexo, y está relacionada con factores de riesgo”, responde Talens.
Para Fernández del Álamo sí existen algunas diferencias importantes que hacen que en la mujer se produzcan más problemas de forma general y mayor afectación en la calidad de vida. “En la mujer, además de la uretra y el ano está la vagina, cavidad a través de la cual se pueden producir prolapsos de los órganos pélvicos cuando el suelo pélvico está debilitado. Los embarazos y partos, además de la edad, el sobrepeso o el estreñimiento, suelen influir en ese debilitamiento”.

Factores debilitantes en el varón

Hay factores de riesgo comunes para ambos sexos que facilitan el debilitamiento de la musculatura del suelo pélvico, como son: sobrepeso u obesidad, edad, estreñimiento, tos crónica, levantamiento frecuente de cargas o pesos, cirugías abdominales y/o perineales.
Los hombres, en particular, tienen asociado el factor de riesgo de la cirugía prostática como principal causa de incontinencia urinaria. Sin embargo, señala el urólogo de la Clínica Cemtro-ICUA, “con las nuevas tecnologías y la mayor experiencia para el tratamiento tanto de la enfermedad maligna como benigna de la próstata estas secuelas se pueden evitar o disminuir de forma muy significativa”.

Ejercicios para fortalecer

Los ejercicios de Kegel hacen más fuerte el suelo pélvico. Fernández del Álamo explica en los siguientes puntos las claves para poner en práctica este tipo de ejercicios:
  • En los hombres, consiste en realizar contracciones repetidas de la musculatura pélvica. Se pueden hacer solo de la zona del esfínter uretral (en los casos de incontinencia urinaria), de la zona anal o de ambas.
     
  • Se debe experimentar sensación de oclusión y elevación de estas estructuras hacia el interior de la pelvis.
     
  • Estos ejercicios no se deben poner en práctica mientras se está orinando porque pueden desencadenar dolor y complicaciones. Cortar el chorro durante la micción nos puede servir a modo de chequeo para identificar la musculatura que debemos ejercitar, pero se deben realizar en reposo.
     
  • Se aconseja realizar dos o tres series al día de aproximadamente 10 contracciones que debemos mantener entre 6 y 10 segundos.
     
  • En pacientes en los que los síntomas pélvicos son de tipo doloroso puede no estar indicada la realización de estas contracciones repetidas, pero sí pueden beneficiarse de rehabilitación del suelo pélvico en centros especializados.
     
Para fortalecer esta zona, añade Talens, “de lo que se trata es de aprender a realizar contracciones con la musculatura del suelo pélvico. El fisioterapeuta personalizará el tipo de contracciones a realizar en función de las capacidades y características de cada persona y patología (tiempo de contracción, intensidad, postura, número de repeticiones, etc.)”.

Beneficios en incontinencia urinaria de esfuerzo

“La incontinencia urinaria es la patología perineal más conocida. Hay diferentes tipos y en función de ello el tratamiento variará. La solución pasa por fortalecer la musculatura del suelo pélvico en el caso de incontinencia urinaria de esfuerzo (escapes de orina al toser, estornudar, andar, correr, saltar...)”, según la fisioterapeuta de Vithas.
Al respecto, el urólogo de la Clínica Cemtro-ICUA señala que la principal patología que se puede beneficiar de un fortalecimiento del suelo pélvico es “la incontinencia urinaria en pacientes que se tienen que someter a una cirugía prostática.
Otras patologías que pueden mejorar con una rehabilitación del suelo pélvico son la incontinencia fecal (escapes de aires o heces), el prolapso rectal (salida del recto a través del ano), el dolor pélvico y perineal y las disfunciones sexuales.

¿Entrenar el suelo pélvico puede mejorar la respuesta sexual?

Durante la erección y la eyaculación están involucrados algunos músculos del suelo pélvico, el isquiocavernoso y bulbocavernoso”, explica Fernández del Álamo. “Un suelo pélvico en forma puede influir en una mejor salud sexual; sin embargo, no podemos concluir que el tratamiento de las disfunciones sexuales ya establecidas sea la rehabilitación del suelo pélvico”.
Este especialista aprovecha para recordar que la disfunción eréctil es una patología multifactorial, principalmente neurovascular con una influencia psicológica y emocional asociada y con un control hormonal determinado. La eyaculación es un reflejo nervioso, difícil de modificar cuando se produce de forma precoz, aunque con un suelo pélvico fortalecido se puede tener un mayor control eyaculatorio”.
Al respecto, Talens concluye que “algunos casos de impotencia funcional están relacionados con una musculatura de suelo pélvico debilitada, por lo que el fortalecimiento de dicha musculatura mejoraría el mantenimiento de la erección”.



Fuente: Cuidateplus

miércoles, 28 de marzo de 2018

Juguetes sexuales y filias para combatir la monotonía

El sexo es sinónimo de salud pero, ¿todo vale? ¿Qué hacer cuando las relaciones empiezan a caer en la rutina? Según una encuesta realizada por una conocida tienda de artículos eróticos de España, 7 de cada 10 parejas de entre 25 y 30 años sufren monotonía sexual, lo que nos sitúa en el podio de los tres países a los que más afecta este problema.
A pesar del cambio de mentalidad experimentado en los últimos años, los tabúes sexuales siguen teniendo un gran peso. El éxito de ventas de la novela erótica Cincuenta sombras de Grey contrasta, por ejemplo, con el volumen de compras de juguetes eróticos. La encuesta publicada por Sex Place revela que apenas un 23 por ciento de los hombres en esta franja de edad han adquirido alguna vez algún accesorio de este tipo para sus relaciones íntimas. Por el contrario, las mujeres serían más propensas: un 43 por ciento de las jóvenes encuestadas afirmó acudir una media de cuatro veces al año a centros especializados en busca de divertimentos.

¿Qué es lo que más gusta a las mujeres?

Vibradores, bolas chinas, lubricantes y aceites son, por este orden, los accesorios preferidos por las mujeres. De las 200 féminas consultadas, el 67 por ciento reconoció tener alguno de estos productos en su mesilla de noche.
Los hombres, en cambio, se decantan más por lubricantes, aceites y juegos eróticos en los que entran algunas filias como el sado y la sumisión (influencia de Cincuenta sombras). Así, grilletes, fustas, antifaces y esposas siguen teniendo adeptos, aunque empieza a notarse una caída de la demanda.
Pero, aparte del sado, ¿cuáles son las filias más comunes? Según estudio llevado a cabo por Sex Place, son las siguientes:

Agrexofilia

Es la excitación por ser observado o escuchado mientras se mantienen relaciones sexuales. El hecho de que una tercera persona sea consciente de que se están manteniendo relaciones contribuye más como factor de excitación que la propia relación en sí. Así, la persona con agrexofilia trata de buscar a alguien que se percate de que va a mantener relaciones, o incita a su pareja al sexo cuando sabe que hay alguien mirando o escuchando. En muchas ocasiones se relaciona con el exhibicionismo. Pese a que su nombre no es tan popular, es una de las filias más comunes.

Coreofilia

Es la excitación erótica que experimenta una persona cuando ve a otra bailar o baila con ella. La danza es uno de los recursos más utilizados para seducir a la otra persona, y esto se puede ver en bailes específicos tan conocidos como el “pole dance”. Los movimientos que se realizan en este tipo de bailes suelen tener bastante similitud con los que se llevan a cabo en las relaciones sexuales, lo que aumenta el nivel de excitación.

Basoexia

Las personas con basoexia son aquellas que sólo sienten excitación sexual a través de los besos con su pareja, sin que sea necesario otro tipo de actos sexuales para alcanzar el orgasmo.

Polirrelación

Consiste en la preferencia por mantener relaciones con más de una persona al mismo tiempo. Dependiendo de cada caso, estas relaciones pueden estar limitadas a las relaciones sexuales o pueden ir más allá e implicar relaciones afectivas entre todos los miembros de la polirrelación.

Catafilia

Es la excitación que sufre un hombre cuando es sometido por una mujer, siendo la única manera en la que puede alcanzar el orgasmo. Se considera una parafilia derivada del sadismo.



Fuente: cuidateplus.com