martes, 28 de julio de 2020

Satisfyer CONNECT





La revolucionaria aplicación admite numerosas funciones, como la programación táctil, los sensores de movimiento, el control simultáneo de varios juguetes y una plataforma interactiva, gracias a la cual la distancia ya no es un obstáculo.
¡prepárense para la revolución del placer!

miércoles, 3 de junio de 2020

¿DOLOR DESPUÉS DEL SEXO? ¿POR QUÉ?

Surge de manera extraña. Porque durante el encuentro, al ritmo de los embates del pene no se perciben molestias. Todo fluye, sin embargo una vez que has orgasmado o llegado a la eyaculación (femenina, o masculina; recuerden que ambos eyaculamos), surge una especie de calambre o intenso dolor pélvico. Las causas parecen obedecer a muchos factores.

1. Inflamación del colon: Una vez que se dan las contracciones obvias de la respuesta orgásmica o el reflejo que se expresa (además de la oleada placentera) como contracciones vaginales, pélvicas y la vibración de la próstata, se genera presión en el colon y éste digamos ‘pelotea’ o recibe movimiento.
2. Tensión en el grupo muscular de la pelvis, incluidos los pubococcígeos o suelo pélvico porque el estrés suele concentrarse en ésta zona, no se diga si pasas mucho tiempo sentado. Al haber tal tensión, cuando te excitas y se envía sangre a esa zona y posteriormente se pone ‘a trabajar’, la sometes a esfuerzo, obvio va a provocarse dolor. Es como poner a hacer pesas a un bíceps que está contraído, tenso. A pesar de que movemos esta zona al caminar, los músculos de la entrepierna no se activan tan fácilmente.
3. Es un efecto nervioso, es decir se envían señales de dolor a través de la espina porque la conexión sensorial placentera y del dolor se comparten en la misma zona cerebral.
4. Y el más simple de todos, por falta de lubricación vaginal. A veces estamos tan excitados, que esa adrenalina que se libera nos impide sentir que nuestros genitales se están lastimando. Tanto la vagina como el pene por el roce ‘en seco’. Pero una vez que todas esas sustancias que engañan al cerebro, bajan, empieza el dolorimiento. Nunca comiencen la faena si ella está algo seca; aunque en el momento digan ‘Um, no, no duele. Sigue’.
Si un dedo por ejemplo no se desliza suavemente y sin ninguna molestia, es momento de colocar una buena cantidad de lubricante tanto en el pene como en la entrada de la vagina. Y entonces se olvidarán de esos menesteres.
Ahora, no confundan con el dolor coital, o sea las molestias (por lo general femeninas) durante la penetración. La dispareunia (dolor coital) puede ser desde emocional-psicológica somatizada u orgánica por lo que es importante que te hagas checar por un ginecólogo para descartar procesos infecciosos o inflamatorios por diversas causas.
Pero cuando la lubricación era adecuada y esto se debe a tensión en los músculos de la pelvis, apliquen dos ejercicios:
Los famosos ejercicios de Kegel para darle tonicidad al suelo pélvico. Son contracciones en series, apretando como si quisieras aguantar la orina y elevando o cerrando el ano. Se deben hacer a diario y tantas veces como desees.
O bien, apliquen el -llamado por mí- Masaje de la rana. Es muy simple, da mucho alivio y puede ser hasta placentero. Semi recostados, con la espalda recargada en almohadas (pueden estar viendo la tele si gustan) tanto hombres como mujeres abran las piernas como rana, es decir, dejándolas caer lateralmente quedando sus tobillos cerca uno del otro. Como ancas de rana. Coloquen sus manos en las entrepiernas dejando el dedo pulgar justo en la zona donde la pierna deja de ser pierna para convertirse en labios mayores o testículos. Ahí masajeen circularmente con el pulgar, de manera relajada, hagan presiones y con los dedos-que quedaron en la mera entrepierna- igualmente den presiones relajantes.
Esto flexibilizará el grupo de músculo y si lo hacen de manera regular, verán que ese famoso dolor inexplicable va desapareciendo. Es mero estrés ahí acumulado, cuando tienen un día de presiones o angustias ahí envían mucha de la energía contenida y tensan de manera inconsciente.
También pueden acostarse por completo y elevar las piernas mientras dan masaje, después tomarse de los pies o tobillos abriendo el ángulo de las rodillas lo más que puedan para estirarlas. Y por las mañanas, cuando se den el estirón de siempre antes de levantarse estiren las piernas aún acostados en la cama tensándolas lo más que puedan y relajándolas, elévenlas de nuevo como rana tomándose los tobillos y comenzarán el día con menos estrés pélvico
Hagan tanto los Kegels como el Masaje de la Rana y verán que la situación cambia o disminuye.
Fuente elsyreyes.com

martes, 14 de enero de 2020

Ritual Shushu







¡Orgasmos clitorianos increíbles! 
 
El lanzamiento de Ritual Shushu es toda una nueva innovación para la mujer. Espectacular tecnología que combina vacío y pulsaciones enérgicas que estimulan el clítoris sin tocarlo y de forma inesperada llega los orgasmos. El compacto y elegante estimulador del clítoris es de muy fácil manejo. Una nueva generación de succionador con un botón +/- con que el puedes aumentar o reducir la intensidad en función de tus necesidades. 

viernes, 13 de diciembre de 2019

Fetish Submissive







El arnés Fetish Submissive gracias a su forma delgada con punta cónica hace fácil la penetración para los principiantes y divertido para todos.



Fetish Submissive

viernes, 29 de noviembre de 2019

Masajeador sónico SONA







El masajeador sónico SONA™ representa un concepto de placer absolutamente nuevo: estimula todo el clítoris, su parte externa y su parte interna, con oleadas de pulsos consistentes, para alcanzar un tipo de orgasmo distinto a través del masaje con ondas sónicas. 



Sona

lunes, 24 de junio de 2019

¿Las fantasías sexuales logran estimular el deseo?


Las fantasías sexuales son una representación mental de temas relacionados con nuestra sexualidad, una capacidad que tenemos todos. Suelen aparecer en la pubertad y pueden estar presentes durante toda la vida. Asimismo, se pueden generar de manera voluntaria o involuntaria. Se trata de algo habitual y frecuente, sin depender de cuál sea nuestro género”, cuenta a CuídatePlus Héctor Galván Flórez, psicólogo clínico y sexólogo y director clínico del Instituto Madrid de Sexología.

¿Son diferentes para hombres y mujeres?

Tanto los hombres como las mujeres experimentan fantasías sexuales. “La temática de la fantasía sexual tiene que ver mucho con los gustos personales. Aun así, las fantasías sexuales más frecuentes en los hombres suelen estar relacionadas con: hacer un trío, mantener relaciones sexuales en espacios públicos, fingir con la pareja otro tipo de roles... Por otro lado, la mujer suele fantasear con temas como: estar con otra mujer, relaciones sexuales de dolor físico o de sumisión, sexo con desconocidos, con tener el control y dominar, etc.”, enumera el sexólogo.

Inspiración para las fantasías sexuales

¿De dónde viene la inspiración para estas fantasías? Se ha comprobado que las fantasías sexuales suelen estar acompañadas y vienen unidas a nuestro desarrollo sexual. En la misma línea, las fantasías sexuales están muy relacionadas con la información y educación sexual que hayamos tenido, la cultura, la idiosincrasia o nuestras propias experiencias sexuales. Y al igual que las personas, las fantasías también evolucionan, apareciendo otras nuevas.
Existe un sinfín de fantasías sexuales y de todo tipo, por lo que no se podría realizar una clasificación concreta. No existe un límite en nuestra imaginación. De todos modos, dice Galván, “en general, las fantasías sexuales más recurrentes giran, por una parte, con el fin de despertar nuestro deseo sexual, de excitarnos para el coito o al momento de la masturbación. Y por otro lado, surgen por aquello que resulta de alguna manera atractivo o llama especialmente la atención, como por ejemplo: posturas, roles, voyerismo, exhibicionismo, fetichismo, sadomasoquismo, homosexualidad, orgías, etcétera”.

¿Pueden provenir de sueños eróticos que se hayan tenido?

Cuando dormimos todos soñamos y, teniendo en cuenta que nuestra sexualidad es algo natural, es normal que tengamos sueños eróticos. “No es de extrañar que a veces soñemos con nuestras fantasías sexuales. De hecho, lo que soñamos no lo podemos controlar. Por lo tanto, puede que el sueño erótico que hemos tenido sea una respuesta a un deseo inconsciente subyacente o a una representación mental que nos resulta atractiva”, comenta el director clínico del Instituto Madrid de Sexología.

Una fórmula para estimular el deseo sexual cuando está bajo

A la pregunta de si las fantasías logran estimular el deseo sexual cuando está bajo, Galán responde afirmativamente y añade que por eso experimentar fantasías sexuales es algo sano. “Dejar volar nuestra imaginación en el plano sexual hace que aumente nuestra libido. Por consiguiente, genera también en nosotros excitación, una respuesta sexual y la posibilidad de vivir experiencias placenteras. De hecho, potenciar las fantasías sexuales es una de las recomendaciones -entre muchas otras- cuando una persona tiene bajo deseo sexual”.

Si llegan a convertirse en una obsesión

Las fantasías sexuales pueden convertirse en un problema cuando pasan al plano de la obsesión. Es lo que podríamos denominar una parafilia. El sexólogo advierte de que “en esos casos la persona solo encuentra placer sexual y solamente puede llegar al orgasmo cuando únicamente piensa o pone en práctica esta fantasía. En la misma línea, pueden afectar a las relaciones sexuales y de pareja, si no coinciden en el gusto y aceptación por parte de la pareja.
Es probable que un exceso de fantasías sexuales pueda deberse a un conflicto o carencia sexual, pero no es un factor determinante. “Puede ocurrir que nuestras fantasías sexuales sean debidas a una contradicción. Es decir, a un conflicto entre lo que solemos desear en nuestra vida diaria y aquello que nuestra mente genera. Podría tratarse también de deseos reprimidos que pueden ser vividos con malestar, vergüenza, miedo y culpabilidad. Además de ello, es cierto que en algunos casos pueden ser consecuencia de alguna carencia sexual, más comunes en personas sin pareja o que no tienen una vida sexual estable, satisfactoria y plena”, concluye Galván.




Fuente: cuidateplus